Fr. Javier Carballo visita la comunidad dominicana de Malabo
7 de junio de 2026
Durante cinco días, la comunidad dominicana de San Martín de Porres de Malabo vivió una experiencia especial con motivo de la visita canónica del Provincial de Hispania, Fr. Javier Carballo, acompañado por Fr. Germán. Fueron jornadas intensas, llenas de encuentros, celebraciones, proyectos, recuerdos y esperanza. Un verdadero maratón pastoral en el que apenas hubo tiempo para que el reloj descansara.
La aventura comenzó el viernes 29 de mayo. A las 18:40 horas aterrizaba en el Aeropuerto Internacional de Malabo el Provincial, recibido por Fr. Roberto. Tras una cena fraterna en la comunidad de San Martín de Porres, los visitantes pudieron reponer fuerzas. Y menos mal, porque lo que les esperaba durante los días siguientes habría agotado incluso a un corredor olímpico.

Sábado: escuchar, dialogar y conocer
La jornada del sábado comenzó temprano, como corresponde a quienes tienen más citas que un ministro en campaña electoral. . Allí pudo comprobar de primera mano que los sábados en la parroquia no son precisamente días de descanso.
Tras el desayuno comenzaron las entrevistas personales con los frailes de la comunidad. Fray Salvador Becoba, Fray Salvador Nguema y Fray Jesús Molongua compartieron con el Provincial inquietudes, proyectos y experiencias de la misión.
La tarde continuó con un encuentro especialmente emotivo: la reunión con los familiares de los frailes que actualmente se encuentran en formación en España. Hubo sonrisas, preguntas y también esa mezcla de orgullo y nostalgia que acompaña a quienes tienen un hijo, hermano o sobrino siguiendo la vocación dominicana al otro lado del mar.
Domingo: una Trinidad celebrada por todo lo alto
El domingo amaneció con sabor a fiesta. Fray Germán presidió la primera misa del día en Santa Maravillas de Jesús, acompañado por Fray Roberto.
Pero el momento culminante llegó a las nueve de la mañana con la solemne celebración de la Santísima Trinidad. La iglesia se llenó hasta los últimos rincones. Fr. Javier presidió una Eucaristía multitudinaria en la que destacó la belleza de los cantos en lengua ndowe, traducidos por Fray Jesús Molongua.
Los cantos emocionaron al Provincial, aunque algunos comentaban en tono de broma que, de seguir cantando tan bien, el coro parroquial podría terminar recibiendo invitaciones para actuar fuera de la diócesis.
Al finalizar la misa tuvo lugar un generoso ofertorio, reflejo de la implicación y cariño de la comunidad hacia su parroquia.
La fraternidad continuó durante el almuerzo compartido con el coro y numerosos invitados. Entre conversaciones, risas y fotografías, el salón parroquial se convirtió en una auténtica familia ampliada.
Por la tarde, la clausura del Mes de María ofreció uno de los momentos más bellos de toda la visita. El rosario, dirigido por los distintos grupos parroquiales, se rezó recorriendo los alrededores del templo. Como los antiguos discípulos de Aristóteles, los fieles rezaban caminando. La diferencia es que aquellos buscaban la sabiduría filosófica y estos buscaban además un poco de aire fresco.
Con velas encendidas, flores en las manos y las letanías resonando en la noche, la celebración alcanzó una atmósfera profundamente espiritual. Fray Germán puso el broche musical interpretando el canto “Rosario y Vida”, acompañado de palmas y algunos pasos que despertaron la admiración de los presentes.
Y como toda gran celebración ecuatoguineana merece una gran comida, la paella y otras delicias gastronómicas sellaron una noche inolvidable.
Lunes: memoria, proyectos y vocaciones
El lunes la comunidad se trasladó a Santa Beatriz, donde el Provincial celebró la Eucaristía y compartió la vida cotidiana de esta parroquia dominicana.

Uno de los momentos más entrañables fue la visita al obispo emérito, Monseñor Ildefonso. La conversación permitió recordar los primeros pasos de la presencia dominicana en la diócesis. Fueron recuerdos cargados de gratitud y de anécdotas que hicieron viajar a los presentes varias décadas atrás.
Posteriormente, Fr. Javier visitó los terrenos destinados al futuro colegio. Allí pudo conocer la magnitud de un proyecto llamado a convertirse en una importante contribución educativa para el país.

La tarde estuvo dedicada a los aspirantes dominicos. Cada joven compartió las razones que le impulsan a seguir la llamada vocacional. Fr. Javier y Fr. Germán tomaron el pulso a la realidad vocacional de la misión y animaron a los candidatos a cultivar tanto la actitud como la aptitud, dos palabras que resonaron varias veces durante el encuentro.
Martes: la Iglesia, la ciudad y la universidad
La jornada del martes combinó solidaridad, encuentros institucionales y descubrimiento cultural.
La primera parada fue el orfanato, donde el Provincial pudo encontrarse con niños que viven situaciones de especial vulnerabilidad. Allí sostuvo en brazos al pequeño Mario, conocido por haber sido cargado por el Papa durante su reciente visita al país.

Después llegó el recorrido por algunos de los lugares más emblemáticos de Malabo: la Catedral, la Plaza de la Independencia y los alrededores históricos de la ciudad.
Posteriormente, el Provincial fue recibido por el Ordinario del lugar, Monseñor Juan Nsue Edjang. Durante el encuentro dialogaron sobre la misión dominicana, la formación de los jóvenes frailes y las perspectivas de expansión de la Orden en Guinea Ecuatorial.
La visita continuó en la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), donde se desarrollaba la Semana Científica y Cultural. El Provincial pudo contemplar exhibiciones estudiantiles, presenciar una danza tradicional africana y saludar al rector magnífico, en un ambiente marcado por el entusiasmo juvenil.
Más tarde llegó el turno de Sipopo, cuya modernidad y desarrollo dejaron una impresión muy positiva en los visitantes.
La jornada concluyó con una reunión comunitaria de gran profundidad. Aspirantes, formación, vida fraterna y misión fueron algunos de los temas abordados en un clima de diálogo sincero y constructivo.
Y cuando parecía que el día ya no podía ofrecer más sorpresas, llegó la cena en el restaurante La Luna. Allí se produjo un gesto de generosidad memorable: una feligresa, propietaria del establecimiento, decidió asumir la cuenta de todos los presentes. Así terminó la jornada en la Luna... aunque sin necesidad de cohete espacial.
Miércoles: gratitud y despedida
El último día estuvo marcado por los agradecimientos y las visitas finales.
La mañana comenzó con un encuentro muy especial con doña Carlota Nsang Ovono, benefactora incansable y figura fundamental para la construcción de varias parroquias. Su compromiso con la evangelización y la misión dominicana fue reconocido y agradecido por el Provincial.
A continuación, se visitaron diversos centros educativos donde los frailes desarrollan su labor docente, así como el taller encargado de restaurar imágenes religiosas de la parroquia.
La agenda incluyó además el terreno destinado al futuro convento dominicano y el nuevo Campus León XIV, acompañado por Fray Roberto Okón Pocó, decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias Religiosas.
Antes de partir, Fr. Javier dedicó tiempo a estudiar junto al arquitecto los planos del futuro colegio, demostrando una vez más su interés por el desarrollo de los proyectos educativos de la misión.
Una visita que fortalece la esperanza
La visita canónica de Fr. Javier Carballo y Fr. Germán dejó mucho más que reuniones y fotografías. Dejó cercanía, escucha, ánimo y una renovada ilusión para continuar la misión dominicana en Guinea Ecuatorial.
Durante estos días, el Provincial pudo conocer de cerca las alegrías, desafíos y sueños de la comunidad de San Martín de Porres de Malabo. Y la comunidad, por su parte, sintió el acompañamiento de quienes tienen la responsabilidad de guiar la Orden.
Al despedirse, quedaba en el ambiente una certeza compartida: las visitas pasan, pero la fraternidad, la misión y la esperanza permanecen.
¡Muchas gracias por vuestra visita y buen viaje!
Fr. Roberto OKÓN POCÓ, OP
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