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La Escuela de Salamanca muestra su vigencia en el pensamiento político y jurídico actual

1 de junio de 2026 francisco vitoria salamanca 1 jornada

La influencia de la Escuela de Salamanca en el siglo XXI centró la jornada organizada por el European Institute of International Studies (EIIS), la Asociación Fomento, Cultura, Seguridad y Defensa (ACSD), el Convento de San Esteban y la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca.

El encuentro, celebrado el 29 de mayo de 2026 en el Convento de San Esteban, estuvo presidido por el rector de la Universidad Pontificia de Salamanca, Santiago García-Jalón de la Lama, y contó con las intervenciones del decano de la Facultad de Teología de San Esteban, Manuel Ángel Martínez Juan; el embajador de España y miembro del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Antonio Núñez García-Saúco; el general de división del Ejército de Tierra y director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Jesús Argumosa Pila; y el decano de la Facultad de Teología de la UPSA, Román Ángel Pardo Manrique.

La soberanía popular, la guerra justa y el ius gentium fueron los tres principales ejes abordados en esta jornada, en la que se destacó la figura de Francisco de Vitoria y la doctrina político-jurídica de la Escuela de Salamanca.

El encuentro comenzó con una semblanza biográfica de Francisco de Vitoria, a cargo de Manuel Ángel Martínez Juan. El decano recordó la llegada de Vitoria a la Orden de Predicadores del Convento de San Esteban en 1523, reclamado por el Colegio de San Gregorio de Valladolid.

Martínez Juan se detuvo especialmente en su labor docente, con discípulos como Jerónimo de Loaysa, y en su acceso a la Cátedra de Prima de Teología de la Universidad de Salamanca, que ocupó durante dos décadas. Según explicó, su labor se desarrolló en el contexto de la reforma dominica del Convento de San Esteban, junto a figuras como Domingo de Soto y acontecimientos relevantes en Salamanca, como la visita de Carlos V en 1534, la llegada de reliquias en 1530 o la partida de frailes a Chiapas en 1544.

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Tras esta contextualización, tomó la palabra el decano de la Facultad de Teología de la UPSA, Román Ángel Pardo Manrique, con la ponencia titulada La Teología y el origen del poder en la Escuela de Salamanca.

Pardo Manrique comenzó destacando la vigencia de los preceptos de la Escuela de Salamanca en cuestiones tan actuales como la crisis democrática. A partir de esta realidad, explicó que la reflexión sobre el origen del poder remite a autores como Aristóteles, santo Tomás y, posteriormente, Vitoria.

El decano profundizó en los fundamentos filosóficos y teológicos de la Escuela de Salamanca. Recordó que la comunidad política es natural; que el ser humano vive en relación y está ordenado al bien común, tal y como señalaron Aristóteles y santo Tomás, un principio asumido posteriormente por Vitoria.

Asimismo, se detuvo en el fundamento teológico de Dios como centro y en la diferencia entre autoridad y potestad. Según explicó, la autoridad persuade en favor del bien, mientras que la potestad es un poder otorgado que impone. Desde esta perspectiva, la verdadera autoridad se vincula a la persuasión del bien y a la ley natural.

En tercer lugar, abordó las causas del poder según santo Tomás: eficiente, material y final. Pardo Manrique explicó que Dios concede el poder al pueblo y este lo delega en el gobernante. Si el gobernante traiciona al pueblo, debe ser relevado. Esta concepción, señaló, permite afirmar que el poder reside en el pueblo, que es el soberano, mientras que los políticos son elegidos por él.

El decano contrastó esta visión con el protestantismo y la teoría de Hobbes, y concluyó reivindicando la atribución del fundamento de la soberanía popular a la Escuela de Salamanca.

Guerra justa e ius gentium

Por su parte, el general de división del Ejército de Tierra y director de la Cátedra de Geopolítica y Estudios Estratégicos del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Jesús Argumosa Pila, expuso la teoría de la guerra justa: ius ad bellum e ius in bello.

Argumosa sistematizó las aportaciones de Francisco de Vitoria en torno a varios fundamentos: la autoridad legítima, la causa justa, la legítima defensa y las limitaciones en el desarrollo de la guerra. En este sentido, recordó que la república y los gobernantes legítimos actúan por delegación del cuerpo social, anticipando modelos democráticos.

También explicó que, para Vitoria, la causa justa se vincula a la legítima defensa frente a una injuria, y no a motivos como la religión, la expansión imperial o la gloria del rey. En relación con el ius in bello, señaló la existencia de restricciones a la brutalidad, como la prohibición de matar intencionadamente a inocentes, la regulación del daño y la obligación de restablecer la paz.

El embajador de España y miembro del Instituto Europeo de Estudios Internacionales, Antonio Núñez García-Saúco, continuó con la ponencia El Derecho Internacional y la Escuela de Salamanca, en la que incidió en la evolución del fundamento del ius gentium hasta el siglo XXI y en su vigencia en el derecho internacional humanitario y en la ONU.

Núñez García-Saúco reivindicó la autoría de este fundamento a la Escuela de Salamanca y, especialmente, a Francisco de Vitoria, frente a la atribución tradicional a Hugo Grocio. Asimismo, situó el origen de esta concepción en la primera respuesta a la globalización tras el descubrimiento de América.

El embajador explicó que entonces se estableció un derecho de gentes basado en el humanismo cristiano: todos los seres humanos son imagen de Dios e iguales en dignidad.

A partir de esta idea, distinguió tres niveles: el individual, que comprende el respeto a la vida, la libertad, el ius communicationis y el derecho a relacionarse; el de los pueblos, basado en la igualdad entre comunidades, el derecho a elegir formas de gobierno y el respeto mutuo; y el internacional, con la prohibición de las guerras de conquista, la obligación de colaborar y buscar la paz y la consideración de la guerra únicamente como legítima defensa.

Antonio Núñez García-Saúco concluyó asegurando que el ideario de la ONU parte de la Escuela de Salamanca y que, gracias a sus fundamentos cristianos, pudo arraigar y llegar hasta el derecho humanitario, que protege a heridos y vencidos por la dignidad indeleble de la imagen de Dios.

El rector de la UPSA, Santiago García-Jalón de la Lama, agradeció a todos los intervinientes sus exposiciones y destacó a Francisco de Vitoria y Domingo de Soto como autores que sistematizaron el pensamiento de santo Tomás en España, desplazando la primacía de Pedro Lombardo en los estudios teológicos.

En este sentido, García-Jalón subrayó los estudios y observaciones de Domingo de Soto, continuador de los comentarios de santo Tomás de Aquino, cuyo rigor y dominio técnico lo encumbran dentro de la Escuela de Salamanca.

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Homenaje floral

Tras la jornada, intervinientes y asistentes participaron en un homenaje floral ante la tumba del célebre teólogo, jurista y padre del derecho internacional, Francisco de Vitoria.

El rector y el decano de la Facultad de Teología de San Esteban depositaron un ramo de flores con la inscripción Melior Theologia in Helmantica manet, que significa «La mejor Teología permanece en Salamanca».

Sus restos reposan en el Capítulo Antiguo, un espacio histórico y austero del siglo XIV reservado exclusivamente para los miembros más ilustres de la Orden. En este panteón descansan también destacados teólogos de la Escuela de Salamanca, como Domingo de Soto, Bartolomé Medina, Pedro de Sotomayor y Mancio de Corpus Christi.

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