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El dominico José Luis Álvarez Valdés, nombrado Hijo Adoptivo de Oviedo

13 de julio de 2026 padre valdes hijo adoptivo

El Ayuntamiento de Oviedo ha concedido el título de Hijo Adoptivo de la ciudad a fray José Luis Álvarez Valdés, conocido por generaciones de ovetenses como el padre Valdés, en reconocimiento a una vida dedicada a la educación, el deporte y la formación humana.

La distinción fue entregada en el Auditorio Príncipe Felipe durante la ceremonia de honores de la ciudad, presidida por el alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, y acompañada por los miembros de la Corporación Municipal. Junto al padre Valdés fueron nombrados hijos adoptivos Yayoi Kawamura, Ramiro Fernández Alonso y Adolfo Rivas.

Al presentar al dominico, el alcalde destacó que su huella en Oviedo no puede medirse únicamente por los años que ha vivido en la ciudad, sino por todo lo que ha dejado en quienes han tenido la oportunidad de conocerlo.

«Hablar de él es hablar de educación, de valores y de generaciones enteras de ovetenses que encontraron en su ejemplo algo más que un profesor: encontraron una referencia vital».

Nacido en Figaredo, en el concejo de Mieres, el padre Valdés llegó a Oviedo en 1963 y desarrolló su labor en el Colegio Santo Domingo de Guzmán. Durante más de seis décadas ha estado vinculado a la enseñanza, al deporte y al acompañamiento de numerosas generaciones de jóvenes ovetenses.

Una parte fundamental de su trayectoria estuvo ligada al hockey sobre patines. Bajo su impulso, esta disciplina se convirtió en el Colegio Santo Domingo en una auténtica escuela de formación deportiva y personal. Sus equipos lograron numerosos campeonatos de Asturias y de España, y de aquella cantera surgieron trece jugadores internacionales.

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El propio padre Valdés recordó durante la ceremonia que del colegio salió Juan Alberto Fernández, considerado el primer jugador no catalán que alcanzó la selección española de hockey sobre patines.

Más allá de los éxitos deportivos, su trabajo convirtió el deporte en una herramienta educativa, basada en el esfuerzo, el compañerismo, la responsabilidad y la capacidad de superación. Su presencia en las aulas y en las pistas ha hecho de él una referencia para cientos de antiguos alumnos y deportistas.

El alcalde señaló que el padre Valdés encontró en Oviedo el lugar donde desarrollar su vocación de servicio y destacó que su labor en el hockey fue «trascendental», al convertir una actividad deportiva en «una auténtica escuela de formación personal».

«Por todo ello, es un honor concederle el título de Hijo Adoptivo de Oviedo, no solo por su trayectoria educativa y deportiva, sino por algo mucho más profundo: por formar parte de la historia colectiva y emocional de esta ciudad», afirmó Alfredo Canteli.

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Visiblemente emocionado al recibir la distinción, el padre Valdés agradeció el reconocimiento de la ciudad y aseguró que lo recibía con humildad.

«No sé si hice méritos para ello, pero la gente de Oviedo y las personas conocidas son muy generosas y han tenido el detalle de concedérmela».

El dominico recordó que su llegada a Oviedo se produjo en 1963 y que desde entonces se implicó especialmente en la enseñanza y en el deporte. Para el nuevo Hijo Adoptivo, todos estos años de dedicación han constituido «una experiencia muy gratificante».

El padre Valdés concluyó su intervención con una llamada a la concordia, la solidaridad y el servicio mutuo: «Ayudémonos todos unos a otros para crear en el mundo entusiasmo, alegría y amor».

Con este reconocimiento, Oviedo incorpora oficialmente al padre Valdés a la historia colectiva y afectiva de una ciudad en la que ha educado, acompañado y servido a varias generaciones.

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