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La transición de la escolástica al racionalismo centra la tercera conferencia del ciclo sobre la Escuela de Salamanca

20 de abril de 2026 Jelson Oliveira la habana

El pasado jueves, 16 de abril, a las tres de la tarde, el doctor Jelson Oliveira, de Brasil, dictó la tercera conferencia del segundo ciclo de 500 años de la Escuela de Salamanca: la recepción de la Escuela de Salamanca en la modernidad, titulada De la escolástica al racionalismo: transformaciones filosóficas.

El conferenciante fue recibido por fray Celio de Padua, quien lo presentó como profesor e investigador, doctor en Teología, coordinador de un grupo de laicos dominicos en Brasil y miembro activo del colectivo de Justicia y Paz de los dominicos en ese país.

El doctor Oliveira partió de la pregunta sobre cómo articular la escolástica y la modernidad porque, según explicaría más tarde, el pensamiento moderno no destruye la escolástica, sino que nace de ella. Las ideas de la escolástica, representada por santo Tomás, integran la fe y la razón: la razón siempre está al servicio de la fe, la filosofía es sierva de la teología, la verdad está garantizada por Dios y el conocimiento está ordenado por una estructura metafísica y teológica.

Esta síntesis medieval entra en crisis. Francisco de Vitoria, Domingo de Soto y Suárez darán los primeros pasos para la transición, no abandonando el pensamiento de santo Tomás, sino historizando y universalizando sus ideas, aplicándolas a un mundo global en transformación, estudiando problemas como el derecho natural y la justicia, la colonización y sus implicaciones éticas o la formulación de la subjetividad teórica partiendo de la escolástica, abriendo cauces nuevos a los problemas que se presentaban.

La ruptura de la unidad fe-razón, la Reforma protestante, las guerras religiosas y la pérdida de autoridad ayudan a definir y confirman el nacimiento del “sujeto moderno”, representado por Descartes. La verdad deja de estar en Dios y pasa al sujeto: la escolástica se enfocaba en el ser; la modernidad se enfocará en el sujeto. En conclusión, hacen falta nuevos fundamentos para el conocimiento.

La razón autónoma se convierte en criterio de verdad y el juicio racional reemplaza a la revelación como fuente de certeza. La filosofía se independiza de la teología y la ciencia valida la verdad con nuevos métodos y criterios.

También se transforma la idea de la naturaleza: según la visión medieval, todo tiende a un fin; Galileo, desde una visión moderna, ve la naturaleza como un mecanismo que se rige por leyes matemáticas y por un movimiento cuantificable.

En lo tocante a los Derechos Humanos y la dignidad, conceptos fundamentales de la modernidad, hay que reconocer que fueron trabajados y, de alguna manera, anticipados por la Escuela de Salamanca.

A partir de ahí, el ponente consideró una serie de aspectos en los cuales, sobre la base del tomismo, la Escuela de Salamanca produce avances significativos. En resumen:

La teoría moral se convierte en análisis práctico del mundo social; aparece la idea de comunidad universal de naciones y la base del derecho internacional moderno; la dignidad como fundamento de los derechos universales; la reflexión protoeconómica; el paso decisivo hacia la autonomía de la razón.

En conclusión: “Tomás de Aquino pensó en el orden del mundo; la Escuela de Salamanca comenzó a pensar el mundo en desorden”.

Fr. José Hernando, O.P.

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