Utilizamos cookies propias y de terceros para obtener información y realizar análisis estadísticos sobre el uso de nuestro sitio web. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información en la página sobre las cookies.

Entendido

Noticias

El dominico que ayudó a la primera autora de un libro de ciencia en España

30 de Diciembre de 2020 María Andresa Casamayor

El dominico Pedro Martínez y el escolapio y catedrático de matemáticas Juan Francisco de Jesús y fueron los encargados de las reseñas necesarias para aceptar la publicación del Tyrocinio. El dominico, matemático e intelectual, era Regente de Estudios del Colegio de San Vicente Ferrer de Zaragoza, y fue uno de los principales protectores y colaboradores de la joven María Andresa, una mujer de ciencia y matemática valorada por sus contemporáneos y la primera mujer escritora de un texto científico en España

Fray Pedro Martínez expresaba que los textos de estas características solían ser más extensos, lo que incrementaba su precio, revelando las intenciones del autor: «Su fin, en esta Obrilla solo es facilitar esta instrucción a muchos, que no pueden lograrla de otro modo.».

María Andresa compartió investigaciones y trabajos con el maestro y matemático fray Pedro. Es él quien escribe la aprobación inicial del texto a modo de prólogo, manifestando la sorpresa que le causa que el gran científico Casandro Mamés se haya “rebajado” a escribir una obra de estás características, aunque parece que alcanza a entender “…acordándome de lo que alguna vez le he oído decir: y es que su fin en esta obrilla solo es facilitar esta instrucción a muchos que no pueden lograrla de otro modo“.

María Andresa, una matemática ilustrada

María Andresa Casamayor nació en Zaragoza en el seno de una familia acomodada dedicada al comercio textil. Era la séptima de los nueve hijos del mercader francés Juan Joseph Casamayor y la zaragozana Juana Rosa de La Coma (también de ascendencia francesa). Probablemente recibió educación formal en casa, junto al resto de sus hermanas y hermanos.

Con solo 17 años María Andresa escribió el manual sobre aritmética Tyrocinio arithmetico, Instrucción de las quatro reglas llanas (Zaragoza: Joseph Fort, 1738). Más tarde llegaría “El para sí solo” de Casandro Mamés de la Marca y Arioa. Noticias especulativas y prácticas de los números, uso de las tablas de las Raízes y reglas generales para responder à algunas demandas que con dichas tablas se resuelven sin álgebra, un manuscrito de aritmética avanzada que nunca llegó a publicarse.

Inmediatamente después de escribir el Tyrocinio, los apoyos que había tenido la joven María Andresa Casamayor desaparecen en pocos años. Muere su padre el 14 de marzo de 1738 y Fray Pedro Martínez, su amigo y colaborador, el 14 de noviembre de 1739.

A diferencia de lo que era habitual para una mujer de la sociedad zaragozana, María Andresa ni se casará ni entrará en la Iglesia, así que el resto de su vida deberá trabajar para ganarse la vida. Fue maestra de niñas y durante buena parte de su vida, maestra de primeras letras en las aulas públicas de la ciudad. Como parte de su retribución, le será facilitada una casa donde vivir.

300 años después de su nacimiento en Zaragoza, la figura de la matemática María Andresa Casamayor se refleja en un documental, un sello y la reedición de su libro.

Libro El Tyrocinio arithmetico

El ‘Tyrocinio’

El Tyrocinio es el primer manual científico escrito por una mujer en España del que se tiene constancia. María Andresa publicó este texto (que se conserva en la Biblioteca Nacional) bajo seudónimo de “Casandro Mamés de la Marca y Araioa”, un elaborado anagrama de su verdadero nombre que, sin duda, evitaba el menosprecio inmediato a un tratado de matemáticas escrito por una mujer.

Su fin, en esta Obrilla solo es facilitar esta instrucción a muchos, que no pueden lograrla de otro modo

El Tyrocinio arithmetico, Instrucción de las quatro reglas llanas es un manual práctico de aritmética que contiene numerosos ejemplos y casos reales para aprender de manera directa el empleo de las cuatro reglas básicas: suma, resta, multiplicación y división. En sus líneas se evidencia, además, un conocimiento riguroso de las unidades de longitud, peso y moneda (y sus equivalencias) tan necesarias para las transacciones comerciales de la época.

En aquel tiempo muchas comarcas tenían sus propias unidades de medida, lo que dificultaba el comercio entre localidades relativamente próximas. Por ejemplo, en Aragón, los vinos se medían por nietros (es decir, 16 cántaros) que equivalían a 159,7 litros en la provincia de Huesca y a 158,56 litros en la de Zaragoza. María Andresa comparaba en su tratado muchas de estas unidades utilizadas en Aragón, Navarra y Castilla. Esto contribuyó a una mayor fluidez en los intercambios comerciales.

Había otros textos dedicados a explicar las reglas de la aritmética, pero eran extensos, incluidos en obras más generales, complicados de leer y no siempre asequibles a cualquier persona. Sin embargo, el Tyrocinio tenía una marcada intención didáctica: se dirigía a comerciantes y población en general. Sin duda ayudó a este colectivo a revisar operaciones y evitar engaños y malentendidos.

Fuente: The Conversation

 

¿Quién fue el dominico Pedro Martínez?

El Padre Celedonio Fuentes en su libro Escritores Dominicos del Reino de Aragón (Zaragoza 1932, pp.168-169), tomando los datos de las Bibliotecas antigua y nueva de escritores aragoneses, de Félix Latassa, informa que nació en 1664 en la villa de Brea de Aragón (Zaragoza). El 29 de febrero del 1688, tomó el hábito dominicano en el Convento de Predicadores, donde, a su debido tiempo, hizo también la profesión religiosa.

Trabajó con María Andresa Casamayor en una gran multitud de operaciones aritméticas

Terminados los estudios eclesiásticos con brillantísimas notas, no buscó más que vivir en el retiro y en la soledad. Cultivó la poesía, componiendo dulces y armoniosos versos, algunos en colaboración del famoso poeta en aquel entonces Eugenio Gerardo Lobo Huerta (+1750). Con la maestra María Andresa Casamayor trabajó también en una gran multitud de operaciones aritméticas, siendo uno de los principales protectores y colaboradores de la joven.

Desempeñó, por obediencia, el Rectorado del zaragozano Colegio de San Vicente Ferrer, que estaba junto al Convento de San Ildefonso y había sido fundado en 1584 para escogidos frailes Estudiantes dominicos, en el que se les enseñaba Filosofía y Teología para prepararse en la docencia y la predicación, como ya existía uno similar en Barcelona y en otras partes de la Orden. Tuvo lugar su muerte el 14 de noviembre de 1739, siendo Rector del menionado Colegio. El Maestro General de la Orden de la Merced, Salvador Gilabert, que lo conocía a fondo, dijo a su fallecimiento al Arzobispo Zaragoza Tomás Crespo de Agüero: Hase perdido un varón que ilustraba grandemente a la ciudad.

En su haber de escritos, aparecen los siguiente:

  1. a) Cosas más notables del Real Convento de Predicadores de Zaragoza, desde su fundación, de dudosa atribución.
  2. b) Problemas más difíciles de Aritmética, en colaboración con la ilustre Sra. María Andrea Casamayor.
    No menciona que para el Tyrocinio arithmético, Instrucción de las quatro reglas llanas, escribió una de las elogiosas censuras necesarias para su publicación en la que señala que los textos de estas características suelen ser más extensos, lo que incrementaba su precio, revelando las intenciones del autor: «su fin, en esta Obrilla solo es facilitar esta instrucción a muchos, que no pueden lograrla de otro modo». Este manual práctico de aritmética se publicó en Zaragoza en 1738. Sería el primer manual científico escrito por una mujer en España, publicado por la ya citada María Andresa Casamayor de la Coma bajo seudónimo de “Casandro Mamés de la Marca y Araioa”.
  3. c) Colección de poesías, solo y en colaboración con el gran poeta Eugenio Gerardo Lobo.

Fuente: fray Alfonso Esponera Cerdán op

=======