Faustino Catalina: «El padre Gago fue un maestro que no daba lecciones, sino un ejemplo de vida y profesionalidad»
28 de septiembre de 2026
Faustino Catalina se jubila después de cuatro décadas dedicadas a la información religiosa. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, comenzó su trayectoria en la Vicesecretaría para la Información de la Conferencia Episcopal Española y en 1987 se incorporó a la Cadena COPE, donde desde 1994 ha sido redactor jefe de los programas socio-religiosos. Ha dirigido y presentado espacios como Radio de ensanche, El Espejo de la cultura, La Linterna de la Iglesia e Iglesia Noticia, y ha cubierto algunos de los principales acontecimientos de la Iglesia de las últimas décadas.
En sus comienzos en COPE fue decisivo su encuentro con el dominico fray José Luis Gago, entonces director de programas socio-religiosos, a quien Catalina considera uno de sus grandes maestros. Al cerrar ahora esta etapa profesional, recuerda para Dominicos su manera de entender el periodismo, los años compartidos con Gago y el legado humano, profesional y religioso que dejó en quienes trabajaron junto a él.
Después de cuatro décadas dedicado a la información religiosa en COPE, ¿cómo vive este momento de despedida y qué balance hace de estos años?
Considero que el balance es positivo por haber podido acercar a los oyentes durante estos años las múltiples celebraciones de la fe, la vida pastoral y las numerosas actividades del papa y de la Iglesia española y universal —muchas veces desconocidas— en su labor caritativa y social.
Llega la despedida y es el momento de dejar la primera línea y pasar el relevo a mis compañeros para dedicar más tiempo a la familia y a otras aficiones personales. Y también con un poco de tristeza, porque termina la relación estrecha de cada día con mis compañeros de COPE en Madrid, en las emisoras, con los corresponsales en todo el mundo, así como con los periodistas especializados en la información religiosa.
¿Qué tiene de particular informar sobre la Iglesia? ¿Cómo ha entendido usted el periodismo religioso a lo largo de su carrera?
Es una especialización con unas claves especiales para interpretar el día a día de la labor de la Iglesia que hagan más cercanas y comprensibles para todos, y en especial para los creyentes, las propuestas de vida y compromiso que nacen del Evangelio en cualquier ámbito social, y para que todo el mundo lo entienda con un lenguaje claro y cercano.
Yo entiendo este trabajo desde la libertad de información puesta al servicio de la verdad y la dignidad de cada persona, especialmente de quienes viven marginados y olvidados. Y en este momento de la historia, de prisas y de consumismo, de crispación y polarización, la propuesta cristiana es, sin duda, una apuesta válida para el diálogo, el consenso y la creación de puentes para construir una sociedad más justa y solidaria, por encima de ideologías, pequeñeces, estrecheces, bulos o malentendidos.
Ha cubierto acontecimientos históricos y varios pontificados. Después de tantos años observando la Iglesia desde el periodismo, ¿qué ha aprendido de ella y de la profesión?
He aprendido que por encima de todo debe estar el compromiso de fe y caridad, de vida y de obras, ya que la Iglesia, como cualquier obra humana, junto a sus virtudes tiene sus defectos: está formada por personas.
Y la reciente historia nos muestra cómo los últimos papas han tenido un papel tan diferente, pero ligado al momento histórico que les ha tocado vivir al frente de una Iglesia que debe adaptarse a los nuevos tiempos. Y desde el periodismo está claro que esa vida de la Iglesia ha ganado presencia y protagonismo en los medios de comunicación y las redes sociales, como ha ocurrido, por ejemplo, desde la elección del papa León XIV o tras sus viajes a España o Francia.
En su despedida recordó que llegó de la mano de fray José Luis Gago. ¿Cómo se conocieron y qué papel tuvo él en sus comienzos profesionales?
«El padre Gago fue un maestro que no daba lecciones, sino un ejemplo de vida y profesionalidad»
Después de haber sido director general y tras un breve paréntesis, fray José Luis Gago fue nombrado director de programas socio-religiosos de la Cadena COPE en 1986. Y, junto a mi recordada compañera Eva Galvache, nos llamó para acompañarle en esta nueva etapa cuando yo trabajaba en la Vicesecretaría para la Información de la Conferencia Episcopal Española, que dirigía Joaquín Luis Ortega.
Desde el primer momento tuvimos en los estudios de la calle Juan Bravo su confianza y su ejemplo para la puesta en marcha de nuevos programas como El Espejo, Gestos y Gentes, Letra y Música o La Linterna de la Iglesia.
Para mí, el padre Gago fue un maestro que no daba lecciones, sino un ejemplo de vida y profesionalidad. Yo me fijaba en cómo elaboraba pautas con un sencillo lapicero y la goma de borrar, cómo creaba programas y escribía guiones y, poco a poco, fui asimilando su buen hacer, su creatividad o sus conocimientos musicales para formarme en el lenguaje radiofónico y llegar a la gente.
Para quienes no tuvieron la oportunidad de conocerlo, ¿cómo era José Luis Gago más allá del micrófono?
«Sin ningún apego al cargo y siempre dispuesto a dar un paso a un lado si era necesario»
Era una persona muy cercana y amable, humilde y ejemplo de vida y coherencia en su trabajo y como miembro de la Orden de Predicadores. Su despacho tenía siempre la puerta abierta para recibir a quien necesitara cualquier consejo profesional o personal.
Actuó siempre con libertad, por encima de algunas incomprensiones, en todo lo que pensaba que era lo mejor para el futuro de la Cadena COPE. Sin ningún apego al cargo y siempre dispuesto a dar un paso a un lado si era necesario, como ocurrió en más de una ocasión.
¿Qué le enseñó Gago sobre el periodismo y qué permanece de él en su propia manera de trabajar?
A partir de la cita evangélica «La verdad os hará libres», que se contempla en la bajada a los estudios de COPE, el padre Gago me dio el ejemplo permanente de cómo trabajar por esa verdad cada día y en cada información, contrastando las fuentes y valorando los hechos y acontecimientos, dándoles el valor que se merecen, sin atender a cualquier tipo de presiones o intereses.
También a cultivar cada día la humildad y no creerse más allá de lo que uno es porque el tiempo, recordaba una y otra vez, pone a las cosas y a las personas en su sitio.
¿Recuerda algún consejo, conversación o anécdota con Gago que le haya acompañado especialmente durante estos años?
«Tenía detrás de su buen humor una especial sensibilidad y finura intelectual para el análisis de la realidad»
El padre Gago tenía detrás de su buen humor una especial sensibilidad y finura intelectual para el análisis de la realidad y de los acontecimientos de cada día, sacando punta a lo importante.
Lo comunicaba en sus conversaciones y en las numerosas reflexiones recogidas en sus escritos, que se dirigían directamente a lo más profundo de cada persona, expresadas con la mayor sencillez posible. Siempre certeras y apuntando a lo importante.
Ahora que está tan difundido el periodismo de testimonios, recuerdo el programa Gestos y Gentes, en el que el padre Gago recogía, con un trato y una delicadeza exquisitas, el testimonio humano y cristiano de personas anónimas, desde el mendigo que pedía una limosna en la esquina de la calle Alcalá a María, la señora de la limpieza en la emisora.
Desde su experiencia personal, ¿qué cree que aportó fray José Luis Gago a la radio, al periodismo religioso y a la presencia de la Iglesia en los medios?
«Uno más de los brillantes curas-periodistas de los años del posconcilio en España»
Como miembro de la Orden de Predicadores, fray José Luis Gago entendió que el carisma de la predicación y el anuncio del Evangelio en ese momento necesitaba utilizar las enormes posibilidades que ofrece la radio.
Y por eso trabajó en la puesta en marcha de la Cadena COPE a partir de las emisoras locales que habían aparecido en los años 60 en las diócesis o por iniciativa de los jesuitas o de los dominicos. Creía en ese proyecto y lo sacó adelante no sin dificultades, al ser un ejemplo único en Europa de crear una radio comercial y dirigida a las grandes audiencias, financiada por la publicidad y con la brújula del humanismo cristiano que, años más tarde, quedó plasmado en un ideario.
En ese sentido, fue uno más de los brillantes curas-periodistas de los años del posconcilio en España, como José Luis Martín Descalzo, Bernardino M. Hernando, Antonio Pelayo, Pedro M. Lamet, Manuel de Unciti o José Antonio Carro Celada.
Hoy que está en marcha su causa de beatificación, ¿qué aspecto de José Luis Gago cree que conviene recuperar y dar a conocer a las nuevas generaciones?
«El amor a la verdad y la libertad que valora con respeto a cada persona en su dignidad»
El amor a la verdad y la libertad, que valora con respeto a cada persona en su dignidad, desde una vida de coherencia, de esfuerzo y de transmitir el Evangelio con alegría.
Él se consideraba primero religioso y, después, periodista, pero en ambas facetas dio un testimonio de fe y esperanza a todos los que tuvimos la suerte de compartir su vida y su trabajo.
