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Mons. David Martínez de Aguirre: «No se puede separar la fe en Jesús de la justicia»

8 de octubre de 2026 mons martinez de aguirre david

El obispo dominico Mons. David Martínez de Aguirre OP, vicario apostólico de Puerto Maldonado (Perú), participó el martes 6 de octubre en una mesa redonda celebrada en el Aula San Pablo de Vitoria, en la que compartió su experiencia misionera en la Amazonía y reflexionó sobre la relación inseparable entre evangelización, justicia y esperanza.

Bajo el título Evangelizar desde las periferias, Martínez de Aguirre recordó que la misión supone también una vuelta a lo esencial de la fe. «Yo siempre decía en la misión: yo he aprendido a ser cristiano», señaló. Para el obispo dominico, en el centro de la vida cristiana se encuentra el encuentro personal con Jesús, del que nacen después la pertenencia a la comunidad, el compromiso con la justicia, la celebración de la fe y la escucha de la Palabra.

«No se puede separar la fe en Jesús de la justicia. No se puede anunciar a Jesús sin anunciar la esperanza», afirmó. En este sentido, recordó que Jesús dio razón de su misión mediante acciones concretas: curar, liberar, devolver la dignidad y anunciar la Buena Noticia a los pobres. Una mirada que, explicó, sigue siendo fundamental para comprender la evangelización desde las periferias.

Martínez de Aguirre recurrió también a la historia de los primeros dominicos llegados a América. Evocó a fray Pedro de Córdoba y fray Antón de Montesinos, quienes, al encontrarse con los pueblos indígenas, «dieron un giro de 180 grados a su visión del mundo y a su visión de la Iglesia». Aquella experiencia contribuiría posteriormente a la reflexión desarrollada en Salamanca sobre la dignidad de los pueblos americanos y sus derechos.

 

«Aquellos que fueron a evangelizar se dejaron tocar por el otro y empezaron a mirar el mundo desde aquellos pueblos y transformaron la realidad», señaló. Desde esa misma perspectiva, aseguró que la Amazonía constituye hoy «un lugar teológico» desde el que Dios interpela a la Iglesia y a la sociedad.

Una Amazonía gravemente amenazada

Buena parte de su intervención estuvo dedicada a describir la difícil situación que atraviesa actualmente la Amazonía peruana. El obispo advirtió de la degradación del bosque, la presión de las economías ilícitas, el narcotráfico, la lucha por las tierras y, especialmente, la minería ilegal de oro.

Según explicó, las consecuencias afectan directamente a las comunidades indígenas y a sus formas tradicionales de vida. La invasión de territorios, la contaminación de los ríos y la violencia asociada a estas actividades están provocando situaciones cada vez más graves. «No son situaciones de películas. Son situaciones con las que me encuentro en las visitas», aseguró.

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El vicario apostólico lamentó que algunos pueblos originarios, históricamente guardianes del bosque, estén viéndose obligados a incorporarse a estas economías ante la destrucción de sus medios de subsistencia. Al mismo tiempo, señaló que las propias comunidades cristianas se encuentran debilitadas por la falta de relevo generacional entre catequistas y agentes pastorales y por la reducción del número de sacerdotes.

Comunidades en torno a Jesús

Frente a este escenario, Martínez de Aguirre quiso transmitir una mirada de esperanza. «Nosotros creemos que este mundo está en manos de Dios», afirmó. La respuesta de la Iglesia, explicó, pasa en primer lugar por crear comunidades en torno a Jesús y, desde ellas, sostener procesos duraderos de evangelización, justicia y cuidado de la creación.

Entre las iniciativas que desarrolla la Iglesia en el vicariato de Puerto Maldonado destacó el acompañamiento educativo a los pueblos originarios, la defensa de sus territorios y derechos, la creación de cooperativas y medios de vida sostenibles a través de Cáritas, la atención a ancianos, migrantes y enfermos y la incidencia pública mediante los medios de comunicación.

También subrayó la necesidad de trabajar desde la escucha y la sinodalidad. «La Iglesia lo era todo» en otros momentos de la historia de la misión en la selva, reconoció, mientras que hoy necesita «ser más humilde y aprender a trabajar con otros», incluso con quienes existen diferencias, buscando espacios comunes ante sociedades cada vez más polarizadas.

La mesa redonda contó también con la participación de Mons. Álvaro Chordi, obispo auxiliar de Santiago de Chile, y de José María Calderón, director nacional de Obras Misionales Pontificias. El obispo de Vitoria, Mons. Juan Carlos Elizalde, fue el encargado de dar la bienvenida a los participantes.

El encuentro se enmarca en las actividades organizadas en Vitoria con motivo del centenario del Domund. Estíbaliz Vea-Murguía, directora diocesana de Obras Misionales Pontificias, y Javier Martínez de Bujanda, delegado de Misiones Diocesanas, ejercieron como anfitriones de una cita que reunió a laicos, religiosas, seminaristas y sacerdotes para reflexionar sobre la misión de la Iglesia en el mundo actual.

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